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Noticias: Arte, museos
y mercado en la actualidad
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| Enviado el
martes, 19 de junio de 2007 (16:20:05)
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 El prestigioso curador y
crítico Kevin Power ofreció una conferencia
en la Casa de las Américas
¿Cuál es el arte contemporáneo, quién lo va
a narrar, quién lo va a representar, cuáles
van a ser los criterios de selección, qué saben
de las culturas de las que proceden las obras
que están coleccionando?, son algunas de las
preguntas que constituyen hoy enormes retos
para el museo en un contexto de crisis del canon
y los modelos, de explosión creativa, en el
que apenas podemos distinguir entre cultura
y mercado.
En una concurrida conferencia en la Casa de
las Américas, el prestigioso curador y crítico
Kevin Power, apoyándose en un lúcido recorrido
por los procesos artísticos y culturales de
las últimos décadas y sus más actuales fenómenos,
problematizó sobre los caminos de la historia
del arte y el arte en sí mismo, la preeminencia
de una narrativa y un discurso que establecieron
un modelo desde los centros de poder, un estrecho
y rígido marco del cual los artistas comenzaron
a salir en los últimos tiempos.
“Hemos llegado al fin de un juego cuyas reglas
han sido muy exitosas”, dijo el ex subdirector
del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía,
de Madrid, quien llamó la atención sobre fenómenos
que inciden en la catalogación y distribución
del arte, como la acelerada multiplicación de
galerías y muestras ―sólo en Nueva York,
ejemplificó, más de 10 mil artistas han tenido
exposiciones individuales―; la creciente
influencia del mercado, la globalización, el
empuje de los medios de difusión y una suerte
de crisis de conceptos en la crítica.
“Estamos en una situación en que apenas podemos
distinguir entre mercado y cultura, que, de
hecho, es el cuarto negocio mundial. Ambos son
omnívoros. El mercado se adapta y se ajusta.
Es una situación altamente competitiva, muy
diversa, en la que los artistas responden a
exigencias mercantiles y los precios sirven
de índice de prestigio. En medio de las leyes
del mercado, el arte deviene en artículo de
consumo con el cual puede especular cualquiera.
El arte depende mucho del que colecciona, y
la creación colgada en ciertos espacios públicos
y privados no está mediatizada por la crítica”.
En las últimas décadas, prosiguió Power, el
progreso ha cedido lugar al remake, a la repetición
de lo mismo pero representado de otra manera,
a las apropiaciones. En medio de estos procesos
y de la mediación mercantil en la catalogación
de expresiones, la crítica perdió en gran medida
la pista de lo que se estaba haciendo, no le
fue fácil seguir el ritmo impuesto por el mercado
del arte. No hay consenso sobre nada, y cualquier
tipo de arte puede exigir su representación
en el museo que, aunque aún no es un gran almacén,
se muestra dispuesto a usar las reglas de la
publicidad, es más bien un escenario, sigue
padeciendo la compulsión de canonizar lo que
compra, sirviendo, de paso, al mercado del arte,
que saca provecho de esa canonización.
De hecho, es difícil la situación del museo
―presionado además por el creciente peso
de ferias y espacios temporales como las bienales
y otros eventos―. No tiene opción: dejaría
de existir si dejara de exponer el arte actual
legitimado más allá de la crítica. Hoy no trata
de resistir las presiones de la sociedad de
consumo, su papel ha pasado a ser pasivo en
relación con el mercado.
Tras afirmar que hoy día parecemos ensalzar
más una cultura del espectáculo, que nos divierta
y en la que podamos participar como espectadores
activos, el destacado crítico de arte opinó
que, no obstante, ello no implica la desaparición
de una crítica de arte contestataria a la sociedad
de consumo.
En cuanto a los cánones impuestos en la historia
del arte desde Occidente, que reclama para sí
la idea de una libertad en que es ideal el protagonismo
del mercado, Power acotó que la cultura occidental
no puede seguir expandiéndose gratuitamente
―por sobre las identidades nacionales,
regionales, locales, étnicas, culturales―
sin responder a preguntas a las que hoy no está
en condiciones de responder.
“La modernización global toma en cuenta naciones,
pero no culturas. Es una nueva forma de colonialismo.
La cultura global es en esencia un fantasma
de los medios, y no puede haber un modelo de
pensamiento universal porque cada pensamiento
está condicionado culturalmente. La modernidad
occidental es incapaz de dar soluciones a otras
culturas: el arte contemporáneo sigue siendo
una experiencia nueva en muchas culturas, y
debe tener su espacio desde allí”.
La nueva historia del arte en los ´90 ha americanizado
los temas y la metodología por el poder de distribución
de sus centros y las ventajas que ofrece el
predominio del idioma inglés. Sin embargo, destacó,
la crítica latinoamericana se erige como uno
de los bloques más fuertes de resistencia y
con voz propia.
Nacido en Gravesend, Kent (Gran Bretaña), este
destacado crítico de arte ha sido subdirector
del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía,
de Madrid, y actualmente es catedrático de Literatura
Norteamericana en la Universidad de Alicante.
Se ha desempeñado, además, como curador de exposiciones
en España, Estados Unidos y otras naciones,
y es profesor visitante en el Instituto Superior
de Arte (ISA) y la Universidad de Santiago de
Cuba; la Universidad de Buffalo, New York; la
Universidad de San Diego, California, y la Universidad
de Tucumán, en Argentina.
Autor de varios volúmenes de poesía y de artículos
para prestigiosas revistas de arte, ha escrito
también libros y ensayos como Geometría y
visión (Diputación de Granada, 1996); Una
poética activa (Editora Nacional, Madrid,
1976); Conversaciones con pintores (Alicante,1986);
Una imagen profunda (Alicante, 1984);
Polke’s Postmodern Strategies (Tate,
Liverpool, 1997); Lupertz’s Dithyrambs
(Gachnang, Basle, 1995) y Georg Gudni
(Perceval Press, Santa Monica).
Entre sus principales catálogos, figuran los
de David Salle (Caixa, Madrid); Carmen Laffon
(Reina Sofía, Madrid); Sigmar Polke (IVAM, Valencia);
James Lee Byars (Fundación Serralves, Oporto);
Alex Katz (IVAM); Bleckner (Soledad Lorenzo,
Madrid); Markus Lupertz (Reina Sofía, Madrid);
Eric Fischl (Soledad Lorenzo, Madrid); Georg
Baselitz (Kunsthalle, Bern); Markus Lupertz
(Kunstverein, Dusseldorf); Chema Cobo (Museo
Arte Contemporáneo, Sevilla); Georg Baselitz
(Anthony D’Offay, Londres) y Manuel Ocampo (Track
16, L.A.). |
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